lunes, 17 de marzo de 2014

Senderismo y basura

Todo amante de la naturaleza, cuando hace uso de ella (senderismo, acampada, etc.), debe tener presente el principio de dejar el lugar "igual o mejor a como lo encontró". Partiendo de ese principio y de que todos sabemos lo que está bien y lo que está mal, lo que es limpio y lo que es sucio, lo que es cívico y lo que no... cuando vamos al campo no ensuciamos: basura es basura.
"La montaña siempre ha atraído al hombre y éste siempre ha llevado los desperdicios con él".
Es cierto que los restos de frutas o similares, son un buen abono y también pueden ser aprovechados por animales. Pero en la mayoría de los casos el tiempo que transcurre hasta su eliminación natural resulta demasiado largo y mientras se estaría produciendo una inaceptable contaminación visual, más cuando su origen está en las personas que disfrutamos de la naturaleza y lo hacemos en grandes grupos que solemos transitar por los mismos lugares.
  • Las cáscaras de plátano y de naranja tardan más de dos años en descomponerse. Es mucho tiempo y, esparcidas, dan una sensación poco agradable. ¿Qué hace una cáscara de plátano en nuestra ascensión al Pico Jálama?.
  • Las colillas tardan entre uno y cinco años en descomponerse. Los recipientes de cristal mil años. Además, resulta que un vidrio o una colilla mal apagada pueden ser el inicio de un gran incendio forestal. ¿No es razón suficiente para no desprendernos con responsabilidad?.
  • Las bolsas de plástico tardan entre diez y veinte años en descomponerse, las latas de conserva cincuenta y las de aluminio ¡500 años!. Pero además del impacto visual, resulta que son envases peligrosos: asfixiantes, oxidables,... que quedan expuestos ante animales y niños.
Desprenderse de cualquier tipo de residuo en el campo es un mal ejemplo, ya que otras personas podrían "animarse" a arrojar más basuras, sin tener en cuenta su tipo, su degradación ni su acumulación. Es cuestión de educación y sentido común.
"La única huella que tienes que dejar en el camino es la de tus pies".
Todo senderista, como amigo de la naturaleza, debe acompañarse de un recipiente -desde una buena bolsa de plástico a la "tartera" vacía- para acumular los residuos generados durante su estancia. Y si podemos y tenemos buena voluntad, recogeremos alguno más que encontremos. El fin será depositarlos en el contenedor correspondiente.

También debemos optar por reducir los residuos con los que emprendemos nuestros paseos. Evitar envoltorios individuales, botellas de plástico, etc.

1 comentario:

  1. Buenos Días,

    No estoy totalmente de acuerdo con lo expuesto. Por supuesto que para cualquier amante de la naturaleza dejar residuos en la montaña es inaceptable, pero respeto a los restos de fruta, y comida en general, me muestro totalmente en desacuerdo. Primero, porque muchas veces se las comerán animales del entorno y desaparecerán enseguida. Segundo, no es cierto que una cáscara de plátano o naranja tarde hasta 2 años en descomponerse.Yo hago compost en mi jardín con los restos orgánicos y os aseguro que en dos semanas una cáscara de fruta ya está prácticamente descompuesta. Las precauciones para no molestar con restos orgánicos, son lógicas: procurar que no queden "muy a la vista" (las puedes meter debajo de una piedra, detrás de una mata, etc...) no dejarlas en lugares muy transitados, tipo parques nacionales o rutas muy visitadas porque entonces la acumulación de los restos de mucha gente sí sería un problema, y tampoco dejarlas sobre la nieve donde se congelarán y el impacto visual duraría hasta la primavera...

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